Los servicios de Medicina Interna ganan peso en el SNS: crece la actividad asistencial y el aumento de la complejidad clínica de los pacientes
Los servicios de Medicina Interna han incrementado su actividad y sus recursos médicos durante las últimas dos décadas, aunque persisten importantes carencias en la implantación de nuevos modelos asistenciales. Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio RECALMIN VI, publicado en Revista Clínica Española que analiza la evolución de la estructura, actividad y resultados de los servicios de Medicina Interna entre 2007 y 2023.
El trabajo, impulsado en el marco del proyecto Recursos y Calidad en Medicina Interna (RECALMIN) de la Sociedad Española de Medicina Interna en colaboración con la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria, analiza más de 9,9 millones de altas hospitalarias del Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD) correspondientes al periodo 2007-2023. Además, se incluyen los resultados de las sucesivas encuestas RECALMIN sobre recursos y organización de los servicios de medicina interna en el Sistema Nacional de Salud.
Más internistas, mayor actividad asistencial y mayor complejidad clínica de los pacientes
El estudio refleja un incremento significativo de los recursos médicos de Medicina Interna. Entre 2014 y 2024, la dotación de internistas pasó de 6,1 a 9 profesionales por cada 100.000 habitantes, lo que representa un aumento cercano al 48%. Este crecimiento ha ido acompañado de un incremento de la actividad hospitalaria. Según los datos del CMBD, las altas de Medicina Interna pasaron de 535.056 en 2007 a 697.753 en 2023, un aumento del 30,4%. Actualmente, estos servicios generan aproximadamente el 20% de las altas hospitalarias del SNS.
Paralelamente, se ha producido un aumento de la complejidad clínica de los pacientes atendidos, medida mediante el índice de comorbilidad de Charlson, que pasó de 1,7 en 2007 a 2,2 en 2023. A pesar de esta evolución, la estancia media hospitalaria se ha mantenido estable, en torno a siete días.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la evolución de los resultados asistenciales en un contexto de creciente complejidad clínica. La mortalidad hospitalaria bruta aumentó del 10,7% en 2007 al 12,4% en 2023. Sin embargo, al ajustar los resultados por las características y el riesgo de los pacientes, no se observó un empeoramiento estadísticamente significativo en el conjunto del periodo analizado.
El análisis específico de cuatro procesos frecuentes en Medicina Interna —insuficiencia cardiaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neumonía e ictus— mostró una reducción significativa de la mortalidad ajustada por riesgo entre 2007 y 2015, seguida de una estabilización entre 2016 y 2023. Los investigadores señalan que estos resultados sugieren una capacidad de adaptación de los servicios de Medicina Interna al incremento de la complejidad asistencial. No obstante, advierten de que el cambio en la codificación del CMBD en 2016 y el impacto de la pandemia de COVID-19 dificultan la interpretación de las tendencias temporales.
La transformación organizativa, una asignatura pendiente
Pese a los avances registrados en recursos y actividad, el estudio identifica importantes diferencias en la implantación de los modelos asistenciales considerados prioritarios para la Medicina Interna. Según los resultados de la encuesta RECALMIN 2025, en la que participaron 137 hospitales del SNS, aproximadamente el 60% de los servicios de Medicina Interna de hospitales generales con al menos 100 camas:
• Sólo el 21% de los servicios dispone de hospitalización a domicilio bajo su ámbito organizativo.
• El 50% ofrece modelos de asistencia compartida con otras especialidades, principalmente quirúrgicas.
• El 45% dispone de programas o consultas específicos para pacientes pluripatológicos, frente al 19% registrado en 2007.
• El 71% cuenta con consultas de diagnóstico rápido, una de las áreas que más ha avanzado desde 2007.
• El 56% dispone de sistemas de consulta electrónica con Atención Primaria.
Los autores destacan especialmente el limitado desarrollo de la hospitalización a domicilio y de la asistencia compartida, dos modelos que pueden contribuir a mejorar la atención de los pacientes y la utilización de los recursos sanitarios. Por el contrario, la expansión de las consultas de diagnóstico rápido constituye uno de los principales avances organizativos registrados durante el periodo estudiado.
El estudio concluye que Medicina Interna ha consolidado su papel central en la atención hospitalaria del SNS, pero advierte de la existencia de un desfase entre el crecimiento de la demanda asistencial y la transformación organizativa de los servicios. El envejecimiento de la población, la mayor prevalencia de enfermedades crónicas y la creciente complejidad de los pacientes hacen necesario avanzar hacia modelos asistenciales más integrados, que refuercen la coordinación con Atención Primaria, la atención a pacientes pluripatológicos y las alternativas a la hospitalización convencional.

